Más del 80% de los menores en el mundo no realiza suficiente actividad física diaria. Cuando llega el verano, en muchos países los niños se quedan sin colegio, sin rutinas escolares ni extraescolares y el sedentarismo empeora.
Pero, ¿por qué es tan importante hacer deporte? Además de las consecuencias positivas que el deporte tiene respecto a la salud, practicarlo construye hábitos, valores y vínculos sanos e indispensables en su desarrollo personal.
Cuando el deporte desaparece de sus vidas, aunque sea por unos meses, se pierde habilidad y con ella aprendizajes fundamentales como la gestión de la frustración, el compañerismo, la disciplina o la capacidad para trabajar en equipo.
Por eso, desde Fundación Xcalibur, apostamos por mantener nuestras actividades deportivas activas todo el año, incluso en vacaciones. Porque no se trata solo de moverse. Se trata de seguir educando y cuanto más crecemos, más falta nos hace. En este artículo te contamos por qué el deporte debe estar presente en cada etapa y en qué casos hay que incidir:
El deporte en la infancia: aprender jugando
La infancia es una etapa decisiva para el desarrollo cognitivo, emocional y social. El deporte no solo mejora la motricidad o la salud: estimula funciones ejecutivas, favorece la concentración, y potencia la regulación emocional.
Diversos estudios muestran que los niños activos físicamente rinden mejor académicamente y desarrollan mayor tolerancia a la frustración y resiliencia. Sin embargo, las últimas cifras emitidas por instituciones competentes en la materia preocupan y mucho:
- Según la OMS en su reporte Informe sobre la situación mundial de la actividad física 2022, el 81 % de los niños y niñas entre 11 y 17 años no son lo suficientemente activos físicamente.
- Se estima que este porcentaje puede empeorar, en parte por el aumento del tiempo frente a pantallas y la falta de acceso a espacios seguros.
Pero ante problemas, hay que plantear soluciones reales, locales y focalizadas como nuestros programas socio-deportivos que realizamos en Uganda y Colombia, donde más de 300 niños han participado y participan de forma semanal en actividades deportivas vinculadas a un valor cada mes: respeto, esfuerzo, empatía…, entre otros. De este modo, el deporte se convierte en una herramienta educativa constante y significativa para ellos. De esta manera integran en su vida valores sociales de forma natural y divirtiéndose.
El deporte en la adolescencia: cuando más se necesita, más se abandona
La adolescencia es un punto de inflexión. Según la UNESCO, el 49 % de los adolescentes abandona el deporte durante esta etapa. Las causas son múltiples: presión académica, estereotipos, pérdida de interés o falta de oportunidades. Y sin embargo, es justo cuando más se necesita. ¿Por qué? Porque el deporte en la adolescencia ayuda a:
- Reforzar la autoestima.
- Canalizar emociones complejas que aparecen en esta etapa.
- Establecer vínculos sociales positivos y sanos.
- Prevenir riesgos como el abandono escolar, la violencia o el aislamiento.
Por eso, desde Fundación Xcalibur seguimos trabajando con jóvenes durante el verano, manteniendo espacios seguros donde puedan seguir construyendo confianza y sentido de pertenencia a través del deporte.
El deporte y la mujer: una brecha que empieza muy pronto
La desigualdad de género también se manifiesta en la práctica deportiva. En España:
- El 83 % de las niñas no practica deporte de forma regular.
- El 49% de las chicas abandona el deporte durante la adolescencia.
Esto no solo limita sus derechos hoy, sino también sus oportunidades mañana. Porque el deporte es también una escuela de liderazgo. Un estudio de Ernst & Young reveló que el 94 % de las mujeres que ocupan puestos directivos practicaron deporte durante su infancia o adolescencia.
Los datos son claros: sin acceso al juego, se limita también el acceso a la confianza, al liderazgo, a la visibilidad. En nuestros programas, garantizamos la participación activa de niñas y adolescentes mujeres. No como una cuota, sino como una convicción: el derecho a jugar, a expresarse y a liderar comienza desde la infancia.
Es fundamental que los niños y niñas jueguen juntos. Por eso, trabajamos junto a deportistas profesionales que, como agentes de cambio, llevan sus historias a los institutos. Inspiran a las niñas a seguir practicando deporte, y a los niños a reconocer a las mujeres como referentes dentro del campo. Así, promovemos una cultura deportiva más equitativa, donde todas y todos tengan un lugar. Al visibilizar historias reales, abrimos caminos nuevos y creamos espacios seguros, inclusivos y felices para cada infancia.
Por eso el deporte no puede desaparecer de sus vidas
Porque se detiene mucho más que el movimiento: se detiene una parte fundamental de la educación. La que no está en los libros, la que se crea a través de involucrarse con los demás y en la cooperación. Por eso, seguir practicando deporte en verano no es solo recomendable, es necesario.
- Porque el deporte enseña valores.
- Porque es refugio y motor de crecimiento.
- Porque el cuerpo sigue aprendiendo incluso cuando la escuela se detiene.
Y porque cuando dejamos de jugar, también dejamos de construir un futuro común.
